La detección de fugas es fundamental para evitar daños al medio ambiente y a las personas. Se enumeran varias maneras de evitarlas y repararlas.

El R-22 es ampliamente usado para obtener temperaturas bajas en dispositivos de refrigeración de compresión, en sistemas de aire acondicionado, precisión y confort, por su alta presión de condensación y temperatura de descarga.

Este refrigerante está compuesto por clorofluorocarbonos, que pueden perjudicar a personas y al entorno; por ello, las fugas de gas de un sistema de refrigeración y de aire acondicionado deben solucionarse de inmediato. Las fugas deben ser activamente evitadas con un mantenimiento regular de los equipos de aire acondicionado.

Los aires acondicionados en realidad no consumen el R-22 que contienen, por lo que, si es necesario agregarlo a la unidad durante el servicio, significa que hay una fuga en alguna parte y la unidad necesita de una reparación.

La idea de que el refrigerante se desgasta o disminuye es un error, ya que este existe en un sistema cerrado y se encuentra comprimido, no se disipa naturalmente y, por lo tanto, sólo una fuga puede provocar que haya menos gas.

Las fugas de R-22 pueden ser causadas por una variedad de daños que ocurren en la unidad: vibración de ésta durante el funcionamiento, la edad del equipo de enfriamiento, componentes o válvulas deterioradas e incluso daños físicos causados por manejo u otras fuerzas externas. Si el refrigerante está drenándose de una unidad de aire acondicionado, es absolutamente esencial identificar y reparar la fuga.

La mayoría de las posibles fallas en los aires acondicionados se produce desde la instalación. El técnico de servicio debe verificar el funcionamiento general del aire acondicionado, medidas de presión en frío y calor, hacer prueba de fugas en tuercas y control del funcionamiento y, por último, explicarle al usuario el funcionamiento del control remoto.

De presentarse una falla, puede ser que el radiador esté perforado, tanto la evaporadora como la condensadora. Medir la presión del equipo en calor es fundamental para corroborar el buen funcionamiento de la bomba de calor; puede ocurrir que falle la bomba y esté clavada de fábrica, también puede pasar que el aire acondicionado tenga un problema en la plaqueta (un sensor desconectado, cable de turbina, display, flap, transformador, en ocasiones el relé no mande la señal de salida al compresor, puede ser un repuesto mal soldado o un componente en la placa). Es importante verificar que no esté desconectado algún cable en la bornera de la condensadora, o hacia el capacitor, o puede que el compresor no inicie porque su arranque esté invertido.

Una falla muy común es que el equipo de aire acondicionado estuvo enfriando un tiempo y dejó de funcionar. Si está congelado, se deberá a la falta de gas refrigerante, posiblemente causado por la mala instalación o mal ajuste de tuercas. Si deja de enfriar, no se debe utilizar el equipo de aire acondicionado, ya que se puede clavar el compresor. Esto puede pasar por problemas en la instalación o por el exceso de gas refrigerante.

Es recomendable que sea instalado con una trampa de aceite. Se hace cuando la unidad exterior o condensadora está más alta que la unidad interior o evaporadora para evitar que el aceite del compresor baje a la unidad interior. De esta manera se alarga la vida útil del compresor y mejora el funcionamiento del equipo de aire acondicionado.

Es importante limpiar los filtros continuamente, verificar que no estén tapados; de ser así, el equipo de aire acondicionado no enfría como corresponde y puede terminar en un problema para el compresor.

Detectar y solucionar una fuga de gas refrigerante en el sistema

1. Oler alrededor del sistema para ver si hay una posible fuga
El R-22 tiene un olor fácil de detectar (leve olor a éter). A la primera señal de fuga, será necesario ventilar el sitio y mantenerse alejado, aunque recientes investigaciones indican que no se cree tenga efectos secundarios graves a largo plazo en la salud de una persona después de haber sido expuestos a éste. Sin embargo, es más peligroso para las personas con problemas del corazón, pues desencadena arritmia cardiaca, latido irregular, respiración profunda, síntomas de asfixia, entre otros.

El R-22 es más pesado que el oxígeno, de modo que el olor debería permanecer cerca del suelo a menos que se trate de una fuga significativa que se reproduce rápidamente.

En casos de equipos de confort, los niños y los animales también tienen un mayor riesgo de efectos secundarios negativos, debido a su bajo peso corporal y su cercanía al suelo.

2. Ponerse en contacto con el servicio técnico especializado
La determinación de presiones y las mediciones de gas en los sistemas de refrigeración y aire acondicionado; requieren equipo específico debidamente calibrado. El personal técnico cuenta con experiencia, conocimientos y capacitación sobre el tema.

Debido a las leyes que regulan la liberación de gases en el ambiente, se debe dejar el trabajo a una persona autorizada para hacerlo.

3. El especialista examinará las posibles razones por las cuales se sospecha que existe una fuga.
Si el sistema no está enfriando de modo correcto o existe una alarma, se tiende a suponer que hay una fuga. Puede deberse a que el sistema esté experimentando un fallo en algún componente, por ello hay que descartar la posibilidad con una revisión de todas las partes y componentes del sistema a través de un checklist.

4. Realizar pruebas de detección de fugas.
Actualmente, en el mercado existen diversas tecnologías avanzadas y de última generación capaces de detectarlas. Una opción efectiva para descubrir fugas es mediante las tintas fluorescentes y luz ultravioleta.

En primer lugar, se inyecta una cantidad de tinte fluorescente predeterminada al sistema, la cual se mezcla con el aceite presente. El tinte circula con el aceite por todo el sistema, escapándose junto con el refrigerante en aquellos lugares donde exista una fuga. De esta manera, el punto donde se ubica la filtración queda manchado con tinte fluorescente, lo que es detectado al alumbrar la superficie con luz ultravioleta.

Esta alternativa presenta variadas ventajas frente a otros métodos conocidos, como agua y jabón, el cual requiere de mucho tiempo y dificulta la detección de todas las fugas.

Los detectores electrónicos se muestran como otra opción gracias a su sensibilidad y a la operación sencilla mediante LED y alarmas acústicas. Algunos equipos pueden detectar fugas incluso en ambientes que ya han sido contaminados.

La elección de la tecnología depende de muchos factores económicos, de instalaciones y su accesibilidad, así como del criterio del técnico especializado. Sea cual sea la elección, no  se debe pasar por alto que deben cumplir con los requerimientos de las normativas locales e internacionales.

5. Si el sistema no tiene una fuga de gas y está presentando fallas de operación, el técnico especializado puede determinar qué es lo que el equipo requiere para funcionar adecuadamente, sobre todo si están implícitos otros factores, como redundancia, calidad de energía para casos de instalación, entre otros.

 

 

FUENTE:  Revista Mundo HVACR

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